CAPITULO 1
EXISTEN LOS EXTRATERRESTRES?CAPITULO I
El primer contacto
Todo comienza una noche fría y húmeda de 1984, cuando aun era un niño.
Yo vivía en Constanza, donde nací; un pueblo totalmente distinto a los demás de la República Dominicana, por ser geográficamente, el más encumbrado en la Cordillera Central, lo que le proporciona un clima frío y único.
Esa noche, mínimamente distinta a las demás, mi madre me tenia cargado en sus brazos. Había una especie de reunión de vecinos en el patio frontal de la casa. Recuerdo que mi madre se paro de su asiento y fue a saludar a una recién llegada. En el momento en que se acercaba a ella, mire al cielo y fue cuando vi algo tan extraño como jamás lo había visto en, hasta ese momento, mi corta vida.
Lo que vi fue una extraña mezcla de luces de distintos colores que se entrelazaban entre ellas, como a una distancia de 4 o 5 pisos del suelo. Paresia que jugaban algún juego. Lo mas extraño es que las luces, tenían forma humanas pero sin pies; de hecho, puedo afirmar que me estaban observando es como si quisieran que yo las viera. Pude ver que tenían rostros, ropas largas cada uno con colores distintos: rojo, azul, naranja, amarillo. Estos son los colores que vi.
No podía hablar ni dejar de mirar al cielo. Esta visión me impacto tanto que ni siquiera recuerdo el final de la reunión o cuando entramos a la casa, ni nada más de lo que aconteció en los próximos días.
Unos años después, mi vida continuaba su curso "normal"; seguí divirtiéndome como siempre. Yo era un niño muy extrovertido, así que no me estaba quieto ni aun durmiendo. Acostumbraba a jugar con mis amigos escapándome por los lugares solitarios y boscosos para poder jugar sin restricciones de los padres y los adultos que como siempre veían peligro en todo; Pero en particular tenia dos amiguitos con los que más me gustaba estar; uno era Marcos, nunca se ponía camisa sin importar el frío que hiciera; Siempre pensé que por su piel tan negra le era imposible sentir frío; vivía como a 2 calles de la mía; y la otra una linda niña de cabellera rubia con ojos claros, que vivía al lado de mi casa, se llamaba Yahaira.
Un día, jugaba a las escondidas en el vecindario con estos dos amigos. Después de un rato les toco a ellos esconderse y a mi buscarlos. El vecindario estaba solo. No se a donde se había ido todo el mundo, pero teníamos todo el patio y los callejones para nosotros solos incluso algunas de las casas.
Después de contar hasta 25, no había pasado ni treinta segundos buscando a los muchachos cuando escuche un extraño sonido en una casucha. Pensando que allí podría estar uno de ellos, me acerque cuidadosamente, pero escuchaba un sonido poco común, extraño, no sonaba como nada conocido al menos para mi. Entonces al acercarme aun más note que algo me observaba, pero no tenía temor tan solo una terrible curiosidad de saber qué producía aquel sonido tan singular. ¿sera un juguete que uno de ellos manipulaba? Seguí acercándome más y más hasta llegar a la pared de la casucha. Como si fuera a destapar un regalo mis ojos estaban ansiosos por mirar hacia dentro.
Al estar tan cerca note que alguien o algo trato de esconderse, pero el lugar era tan pequeño que era imposible escapar sin ser visto. Era como si estuviera nervioso y se movía aun más y en la misma medida el sonido era más constante. A estas alturas ya estaba convencido que no era uno de mis amigos pues una silueta entre las brechas me dejaba ver claramente el tamaño de lo que allí estaba. Tenia tamaño de hombre alto, incluso podía ver el color de su piel o de lo que llevaba puesto. Entonces mire por las brechas de las tablas claramente y lo que vi me estremeció de manera tal que caí al suelo de un terrible sobre salto...
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