CAPITULO III


EXISTEN LOS EXTRATERRESTRES?

CAPITULO III

Similitudes sospechosas

Mi abuela procedió a contarnos lo que vio; pero antes pidió un vaso de agua.
Todos estábamos expectantes y entonces vino la explicación de la abuela.

¨ yo abrí la puerta porque ya tenía que irme. La puerta estaba mas fría que nunca, la brisa soplaba por momentos y dejaba de soplar. Algo muy, pero muy raro se movió cerca de mi. Al principio pensé que era uno de los perros que estaban ladrando, pero pronto me di cuenta que no era un perro. A medida que se acercaba mas era mucho mas grande que cualquier perro, y caminaba con dos patas. Aunque estaba oscuro, la luz que salía de la casa me permitió ver que era de color amarillento, caqui, como con una especie de caparazón que parecía fuerte como el metal. Sus ojos ni siquiera se veían. Este animal o hombre, no se ni como decirle, en realidad no buscaba asustarme, mas bien parecía como que buscaba escapar de mi".

En ese momento recordé la criatura que yo había visto meses antes, y esto causo tanta impresión que un fuerte ¡No! Salio de mí. Mi madre me dijo que si tenia miedo de lo que decía la abuela que me fuera al cuarto, pero negué moviendo la cabeza. Estaba ansioso de escuchar más sobre la extraña criatura. La abuela continúo:

"Aquello era horrible, espantoso; parecía ser una criatura sacada de las revistas que personajes raros que leen los jóvenes. Puedo recordar que antes de desmayarme una voz muy tenue y como susurrada me dijo algo, pero no pude entender lo que oí. De hecho creo que más que la impresión de ver aquello, fue el susurro que me hizo caer al suelo.
No se que tiempo paso desde que caí hasta que recobre la compostura, pero esa cosa rara desapareció. Inmediatamente, los perros volvieron a ladrar y eso fue lo que me despertó y cuando pude hacerlo rápidamente entre a la casa. El corazón me palpitaba fuertemente y no podía estar quieta. Mis manos y mis pies temblaban. Fui por un vaso de agua, me tome uno, y otro y otro y otro, hasta que me di cuenta que llevaba como cinco vasos de agua. Casi me ahogo de tanta agua que tomé".

Esta parte del relato de la abuela, sobre el agua, me hizo recordar que lo mismo me había pasado a mí. Cuando pude llegar a mi casa después de haber visto la extraña criatura, lo único que quería era tomar agua y tome tanta agua que mi estomago se reventaba. Me sentía muy sofocado, tenía mucha sed a pesar de haber tomado tanta agua. Pero a diferencia de la abuela, yo tuve que sacar al patio toda el agua que pude y me la tire en sima hasta que me pude sentir más o menos bien. Esto fue lo único que hizo calmar y estar tranquilo.
La abuela termino su relato diciendo algo que despertó mucho mi curiosidad.

"yo nunca he visto un animal así y dudo que lo haya, lo que yo vi anoche, no era de este mundo. Me atrevo a apostar que no encontraremos una criatura así en ninguna parte del mundo"

Esto despertó grandemente mi curiosidad y uniendo la versión de la abuela junto a la mía, pude sacar una conclusión de lo que vimos. Aunque los colores de las criaturas eran distintos, las demás descripciones eran muy similares y yo no había contado nada a nadie. Lo que vio la abuela y lo que vi yo eran talvez las mismas criaturas, el que huyeran al vernos me indicaba que su propósito no era el asustarnos, mi criatura la vi en el día, la abuela vio la suya en la noche, pero la mía estaba oculta en una casucha abandonada donde no habría sido vista sino fuera porque mis amiguitos y yo jugábamos a las escondidas y la de mi abuela se ocultaba en la noche; no habría sido vista sino es porque la abuela salió tan temprano en la madrugada.

Por un buen tiempo no vi ni escuché nada más sobre estas cosas extrañas. Pasaron algunos años; pero una tarde, mientras caía un fuerte aguacero, otra cosa muy rara me aconteció…

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