
EXISTEN LOS EXTRATERRESTRES?
CAPITULO IV
La gran "bola amarilla"
Llovía intensamente; la brisa movía los árboles con violencia y fuertes truenos se escuchaban uno tras otro. Mientras todo el mundo estaba en la casa yo busque la manera de escapar para bañarme en el torrencial aguacero. Hice creer que me iba a dormir y como pude salí de la casa.
Feliz en las cercanías de mi casa, disfrutaba con todo niño el agua que caía. Algunos otros niños me acompañaron, aunque ninguno de mis favoritos. Como era de esperarse, algo teníamos que inventar. Corríamos jugando a atraparnos y tumbarnos al suelo. Si nos tumbábamos uno a otro solo ganaba el que haya tumbado a más y el que lograba tumbar y levantar y volver a tumbar obtenía puntos extras (extraño, pero esto era muy divertido bajo la lluvia). Yo siempre corría más rápido que los demás así que no era fácil atraparme y si me atrapaban no era muy fácil escapar de mí. Recuerdo que mientras yo corría muy rápido para no dejarme atrapar de uno que era muy grande, un intenso relámpago resplandeció y por un instante no pude ver nada; entonces tropecé con algo que había en el suelo y me deslice hasta llegar a una alambrada de púas. Los alambres dividían la calle de un terreno medianamente grande que estaba lleno de malezas y arbusto en las orillas que ocultaban en parte la alambrada. Rápidamente reaccioné y entré por debajo de los alambres de púas arrastrándome de espalda para evitar que el que me perseguía me agarrara; así que entré al terreno cercado. Mis compañeros me llamaban para que yo saliera pero no lo hice.
Yo nunca había entrado allí, por lo que miré para todos lados como para explorar el lugar; me percaté de que al final de la alambrada había una casa que nunca había visto por detrás sino solo el frente. La curiosidad me llevo a ir al extremo y ver el patio de la casa. Noté que el suelo había una pistola de juguete tirada; como la casa estaba cerrada por la lluvia, decidí entrar al patio y tomar la pistola y devolverme a mostrarle mi hallazgo a los otros. Crucé la cerca y me acerqué para tomar el juguete; pero cuando iba a tomar la pistola la puerta trasera se abrió y rápidamente me lance al suelo y me escondí de tras de una vieja mesa. Mi corazón se aceleró pues pensé que había sido descubierto en pleno robo, pero me mantuve detrás en silencio algo tembloroso. Al poco tiempo con mucho cuidado asomé la cabeza para ver si se había ido la persona que abrió la puerta; cuando miré ¡que sorpresa me llevé! una mujer alta y pálida estaba como tosiendo, queriendo vomitar o algo parecido, estaba sujetándose fuertemente a la puerta casi cayéndose pues parece que estaba débil. Esto no fue lo que me sorprendió; lo que me sorprendió fue ver que debajo de sus piernas, entre los muslos estaba como saliendo una extraña pelota grande amarilla que parecía como una yema de huevo cuando se hierve. Su vestido era corto así que la pelota podía verla casi entera. Pude ver que tenía este aspecto pero no lograba ver bien lo que sucedía pues tenia miedo de ser visto por ella. Mientras estaba ahí, escondiéndome solo trataba de entender lo que mis ojos habían visto y pensaba porque me metí en esto. Respiraba y trataba de calmarme.
Nuevamente quise ver pero el temor me lo impedía; cuando por fin tuve el valor de mirar, ella ya no estaba; la puerta estaba cerrada y un extraño líquido como viscoso parecido a la clara de huevo yacía en el suelo. Rápidamente mire en toda dirección para asegurarme que no había nadie y cuando vi todo despejado, cruce la cerca sin pensarlo dejando la pistola de juguete en el mismo lugar donde estaba, atravesé el terreno cercado y llegue donde jugaba con los demás niños pero ellos ya no estaban, así que corrí a mi casa y entré asustado y confundido.
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